AÑO NUEVO, ¿DIETA NUEVA?
Llegados a este punto debemos andarnos con pies de plomo, son fechas en las que las redes se inundan de publicidad sobre dietas milagro las cuales llevan asociadas productos con precios estratosféricos, restricciones alimentarias y resultados inmediatos que son perjudiciales para nuestro organismo. Una vez que sabemos distinguir este mundillo de milagros y dinero, lo ideal sería decantarnos por cambiar nuestros hábitos alimentarios de forma personalizada para que sea sostenible en el tiempo, bien por nosotros mismos o acudiendo a un dietista-nutricionista. ¡No empieces una dieta que terminará algún día, comienza un estilo de vida que dure para siempre!
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AÑO NUEVO, ¿DIETA NUEVA?

AÑO NUEVO, ¿DIETA NUEVA?

Damos la bienvenida a un nuevo año cargado de nuevos proyectos, metas y propósitos. Uno de estos suele ser dejar esos “kilitos” de más buscando un fin estético o lo que es mejor, buscando mejorar nuestra salud.

Llegados a este punto debemos andarnos con pies de plomo, son fechas en las que las redes se inundan de publicidad sobre dietas milagro las cuales llevan asociadas productos con precios estratosféricos, restricciones alimentarias y resultados inmediatos que son perjudiciales para nuestro organismo. Una vez que sabemos distinguir este mundillo de milagros y dinero, lo ideal sería decantarnos por cambiar nuestros hábitos alimentarios de forma personalizada para que sea sostenible en el tiempo, bien por nosotros mismos o acudiendo a un dietista-nutricionista. ¡No empieces una dieta que terminará algún día, comienza un estilo de vida que dure para siempre!

El camino hacia un cambio de hábitos debe ser igual que el que realiza un escalador cuando sube al pico más alto de la montaña, no lo hace de una vez sino que se detiene, disfruta del camino y contempla el hermoso paisaje que le rodea. Lo mismo ocurre con el camino hacia un estilo de vida saludable, pero para que nos sea aún más fácil vamos a poner en práctica los siguientes consejos:

  1. Introduce en tu alimentación frutas y verduras: ponerse como objetivo que los almuerzos y las cenas incluyan una ración de verdura (al vapor, asada o salteada) así como incluir un mínimo de tres piezas de fruta al día.
  2. Cambia el uso de hidratos refinados por integrales: harinas, pastas y arroces pueden ser sustituidos por su forma integral. Estaremos ganando en saciedad, cuidando nuestro sistema digestivo y nuestro azúcar en sangre.
  3. Prioriza las fuentes de proteína vegetal: incluye legumbres, soja, tufo, quinoa, seitán, arroz, guisantes y semillas de chía. Si priorizamos la proteína vegetal frente a la animal estaremos cuidando nuestro medio ambiente y reduciendo la huella ecológica.
  4. Usa grasas saludables: no hay que huir de la grasa, la necesitamos para nuestros sistemas hormonales y como medio de protección. Pero siempre que sean cardioprotectoras: aceite de oliva, pescado azul, frutos secos y aguacate.
  5. El agua como bebida: debemos erradicar el consumo de bebidas azucaradas como refrescos o zumos envasados, así como reservar el consumo de alcohol para ese evento social que tenemos a la vista, siempre que no sea de alta graduación.
  6. Compra responsable: ahorraremos dinero y provocaremos menos huella ecológica. Recurrir a productos locales, de temporada, producto fresco y limitar los ultraprocesados. Es una decisión responsable y con poco impacto medio ambiental.
  7. Realiza actividad física: el deporte es un pilar fundamental en un estilo de vida saludable. Debemos elegir una actividad que nos apasione y en la que perdamos la noción del tiempo (senderismo, natación, bici, pilates, musculación, running, etc) si es colectivo mejor ya que la motivación entre compañeros nos hará imparables.

Con estos consejos ya disponemos de una guía para comenzar nuestro cambio hacia una alimentación saludable y un estilo de vida activo. ¿A qué esperamos?. No tenemos que empezar esta andadura solos, sino que podemos involucrar a nuestro entorno familiar; así tendremos un apoyo constante y todos estarán ganando en lo más importante: ¡SALUD!